16 de febrero de 2012

Casi seis años de cárcel para la madre que quemó las manos de sus dos hijos en la vitrocerámica

La mujer, que ya se encuentra en prisión, no podrá acercarse en ocho años a menos de 200 metros de su hijo y en cinco años, a su hija.


Violencia habitual y lesiones. Estos son los delitos que la juez ha considerado probados y por los que la mujer que obligaba a sus hijos a poner las manos sobre la vitrocerámica encendida deberá pasar los próximos cinco años y once meses en prisión. La acusada tampoco podrá acercarse a menos de 200 metros de sus hijos en ocho años en el caso del menor y en cinco en el de la pequeña.


La magistrada del Penal número 1 de Logroño, que ha tenido en cuenta la atenuante analógica de anomalía psíquica a la hora de dictar la sentencia, considera probado que la ya condenada, convivía con su marido, la hija que ambos tenían en común, y un niño fruto de una relación anterior de la mujer. Precisamente éste menor -así lo detalla en la sentencia- está diagnosticado de un trastorno de déficit de atención por hiperactividad, una patología por la que está en tratamiento desde junio del 2009.


En el fallo judicial, la juez define como conflictiva la relación que tenía la acusada con su hijo mayor, ya que «no tenía la habilidad de manejarlo». Este hecho le llevaba a perder con frecuencia el control de sus emociones y a recurrir la violencia física, «golpeándole con las manos, los pies, palos, sillas y todo lo que encuentra, por todas las partes del cuerpo, violencia que hacía extensiva a su hija».


Los servicios sociales de Miranda de Ebro, donde la pareja había residido hasta el 2007, y los del municipio riojano donde habitaban en el momento de los hechos estaban alertados de la situación que padecía el menor, dada la frecuencia con la que faltaba al trabajo y los hematomas y marcas que presentaba.

El 8 de febrero del 2010, la acusada acudió al colegio de los niños para mantener un encuentro con el tutor del hijo, quien le dijo que había días en los que no llevaba los deberes hechos. Al llegar al domicilio, sobre las 18.00 horas, comenzó a golpear indiscriminadamente al menor con el tubo del aspirador por todo el cuerpo y acto seguido les cogió la mano izquierda a los dos pequeños y las puso sobre la vitrocerámica encendida y las retuvo ahí durante un rato. Al día siguiente, el director del centro avisó a la Guardia Civil al ver que ambos niños llevaban las manos vendadas.

En el hospital San Pedro se detectó que el niño tenía quemaduras de segundo grado en una mano y múltiples contusiones en el hombro, brazos y piernas. La niña tenía también una quemadura de segundo grado en la palma de la mano y varias lesiones. Desde entonces, los menores fueron declarados en situación de desamparo. Inicialmente el fiscal pedía para la acusada, de nacionalidad paraguaya, ocho años y nueve meses de prisión.





Fuente: larioja.com

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